Guía de adornos parte 1: Los cítricos

Escrito el 17/02/2021
Escuela Coctelería

Hoy hablaremos de una de las claves más olvidadas de un buen cóctel: un adorno bonito y sabroso. Más que un pequeño paraguas de papel para su bebida, los adornos hacen que sus bebidas sean más distintivas y más interesantes. Merece la pena dedicar un poco de tiempo a preparar adornos que conviertan sus cócteles en algo realmente especial.

Le ofrecemos esta guía de adornos para inspirarle en su camino hacia la perfección de los cócteles. En primer lugar, trataremos el ingrediente más común para los adornos, los cítricos, y describiremos algunas formas diferentes de utilizarlos. En el siguiente post, consideraremos opciones no cítricas como las aceitunas, las cebollas y las cerezas, y en el último post, compartiremos algunos adornos de fantasía increíblemente hermosos para aquellos de ustedes con una inclinación artística.

Cuñas de cítricos
Probablemente el adorno más fácil que puedas imaginar. Coge un cítrico, normalmente un limón o una lima, y córtalo en trozos. Coge una cuña y haz un corte en el centro a través de la pulpa, pero no a través de la corteza, y luego empújala hacia el borde de tu vaso para que se mantenga en su sitio. Y ¡tachán! Ya está hecho.

Los trozos de cítricos son uno de los adornos más comunes, y añaden atractivo visual además de un poco de sabor. Facilita la preparación de los adornos teniendo un cuchillo afilado y una tabla de cortar en la barra, para que no tengas que ir constantemente a la cocina a por provisiones.

El toque cítrico
Otro adorno habitual -e imprescindible para un buen Gin Tonic- es el twist de cítricos. Se trata de cortar una parte de la corteza de un cítrico y retorcerla para liberar los sabores, antes de dejarla caer en la bebida donde puede esparcir sus aceites cítricos.

Por lo general, los twists se preparan con limón o lima, pero a veces también puede encontrarse con una receta que pida un twist de naranja o pomelo. Sea cual sea el tipo de cítrico que utilices, el método es el mismo, así que puedes aplicar estos pasos a la fruta que prefieras.

El método: Coge un pelador o un cuchillo afilado y corta un rectángulo de piel de 1,5 a 2 cm de ancho y tan largo como puedas. La longitud mínima es de unos 20 cm, aunque siempre se puede alargar. Intenta cortar la corteza de color y dejar la mayor parte posible de la médula blanca que hay debajo. La médula es demasiado amarga para ser sabrosa, así que no la querrás en tu bebida. Si la corteza tiene demasiada médula, no hay que preocuparse, sólo hay que rasparla suavemente con el cuchillo.

A continuación, coge el rectángulo de corteza y recorta los bordes ásperos con un cuchillo afilado para dejar los lados limpios. A continuación, sujete las esquinas opuestas en diagonal del rectángulo y gire las manos en direcciones opuestas. La corteza se enroscará formando un pequeño cilindro (¡espero!). Sujeta la corteza sobre el vaso y escúrrela con firmeza para liberar los aceites. Cuando la sueltes y la dejes caer en la bebida, el giro debería quedar perfectamente enrollado.

El twist de cuello de caballo
Se trata de una variación del twist de cítricos que se creó originalmente para adornar el cóctel Horse's Neck. Se trata de un trozo muy, muy largo y bastante fino de corteza de cítrico (normalmente de limón) que se coloca en un vaso alto para dar un efecto de espiral.

El método: Este requiere un poco más de habilidad para conseguir que la corteza sea lo suficientemente larga como para utilizarla. Si tienes un cuchillo de canal, ¡esto te facilitará mucho la vida! La clave para conseguir una buena torsión larga es empezar por la parte superior de la fruta y rodearla manteniendo un centímetro o dos de espacio entre las cáscaras. Si lo haces bien, deberías obtener una cáscara lo suficientemente larga como para envolver el interior de un vaso Collins.

No es necesario que retuerza la cáscara -ya debe estar suavemente en espiral-, pero debe sumergirla en agua helada durante 30 segundos para que conserve su forma cuando se añada la bebida. A continuación, sujete un extremo de la espiral y fíjelo doblándolo sobre el borde del vaso. Deje caer el resto de la cáscara en el vaso y empújela hacia las correderas antes de añadir el hielo y sus líquidos.